La Coya, esposa del Inca

La esposa principal del Inca recibía el nombre de Coya, o sea gran señora. Desde los tiempos de Manco Cápac hasta Pachacútec se procuró que fuera la hija de un gran señor o curaca vecino del Cusco.

Pero desde Túpac Inca Yupanqui se optó porque fuera la misma hermana del Inca, figura que recibe la designación de incesto real, cosa que también practicaron Huayna Cápac y Huáscar.

Lo hicieron con el objetivo de que la gran dignidad y pureza dela sangre real de los Incas no perdiera la altísima alcurnia divina, pues se sentían hijos de dioses.

La coya constantemente acompañaba al Inca, por cualquier parte por el que éste iba, ya fuera en época de paz o en tiempos de guerra. Por eso muchas coyas dieron a luz en los pueblos y caminos de tránsito y no en el Cusco.

Ellas residían en amplios aposentos, rodeadas de criadas, flores y aves de colores que las divertían con sus trinos y revoloteos. En sus patios también gustaban de tener fuentes de agua cristalina. Y aparte de ello, muchos bufones alegraban su existencia.

Su ropaje asimismo era de lana de vicuña con innumerables tocapus; pero la pieza más llamativa era su lliclla o pequeña manta sobre sus hombros y espalda, sujetada con enormes y hermosos topos o prendedores de oro y plata, que les servía de adornos; en sus cabezas llevaban huinchas como tocado, con lo que aseguraban sus largas cabelleras.