El culto Inca

La existencia de muchos dioses originó una gran cantidad de sacerdotes y la necesidad de levantar un enorme número de templos donde venerar a sus divinidades en medio de ritos y ofrendas constantes.

El supremo sacerdote del sol, que por lo general residía en el Cusco, a partir de Pachacútec siempre fue un hermano del Inca; actualmente se ha aclarado que la persona que ejercia dicho cargo cuando se produjo la conquista española tenía como nombre propio Huillachuma (la cabeza que aconseja).

También hubo un culto dirigido a los espíritus para evitar que causaran daño a los hombres; igualmente se rindió adoración a los héroes, es decir, a los fundadores de ayllus, naciones y estados; por ejemplo, en el Cusco se veneraba a las momias de los Incas y en la sierra central casi todos los ayllus conservaban los cadáveres de sus primeros fundadores; por cierto que el culto más espectacular fue dirigido a las grandes divinidades: Huiracocha, Pachacamac, el Sol, la Luna, Apo Catequil.

Para dicho culto existía toda una institución sacerdotal, cada dios tenía su propio clero, los cuales vivían en los templos, gozando de privilegios tales como tierras, ganado y sirvientes. Los sacerdotes guardaban las ofrendas de metales y comestibles. Era una gente muy influyente, fundamentalmente los sacerdotes de los dioses que tenían la categoría de oráculos, es decir, de aquellos que daban respuesta cuando se les interrogaba.

Para cada dios había templos especiales, edificados en las aldeas, ciudades y descampados; en la sierra eran de piedra muy labrada y acondicionada, en la costa, de adobe, tenían sus respectivos sirvientes para mantenerlos limpios; y todo un conjunto de sacerdotes específicamente dedicados a determinadas tareas: unos sacrificaban animales, otros para hablar con el oráculo, otros para quemar plantas olorosas, otros para recibir ofrendas, etc.

Los más célebres fueron el templo del sol en la isla Titicaca, el Coricancha en el Cusco, el de Pachacamac al sur de Lima, el de Huarivilca al sur de Huancayo, el de Apo Catequil en Huamachuco.

Otro templo importante fue el que edificaron en Paramonga, en cuya cima existió un observatorio desde el cual los sacerdotes determinaban los solsticios y equinoccios.



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