La conquista del Perú

El 15 de noviembre de 1533, casi al año y medio de haber iniciado la extraordinaria aventura de la conquista, en Tumbes, Pizarro llegaba por fin a la capital del imperio de los Incas.

Un primo del conquistador y cronista de la conquista, Pedro Pizarro, relata que salió una verdadera multitud para presenciar el ingreso de la expedición de Pizarro a la capital imperial. "Era tanta la gente que venía a vernos que los campos estaban cubiertos".

La primera diligencia de los conquistadores fue lanzarse en busca del oro y plata de que juzgaban todavía lleno el Cuzco, sin respetar lo que era de propiedad particular, como lo deja entender el bando que, según Pedro de Sancho, hubo de dictar Pizarro, prohibiendo la entrada en las moradas de los naturales y el tomarles lo suyo.

Unica ciudad que logró sobrevivir al desastre del imperio fue incorporada a la cultura de occidente cuando Pizarro el 23 de marzo de 1534 fundó sobre ella una ciudad española; sobre sus venerables muros de piedra se irguió la arquitectura europea.

En los primeros años de ocupación se estableció una dualidad de costumbres y culturas; de un lado los peruanos continuaban dentro de sus usos tradicionales, del otro lado los españoles, cuyas costumbres resultaban exóticas y en muchos aspectos incomprensibles para los peruanos. Esta dualidad se puso de manifiesto en la arquitectura desde la fundación española del Cuzco, pues sobre las mismas construcciones incaicas los españoles impusieron su estilo y técnica; todavía tendrían que pasar algunos años para que se iniciara el meztizaje cultural que caracterizó el desarrollo intelectual del virreynato.

Mientras Almagro emprendía su famosa expedición a las tierras que el monarca le había concedido, se produce el levantamiento de Manco Inca en el Cuzco, poniendo en peligro la ocupación española, que estuvo a punto de terminar; este se había ceñido la mascapaycha con la complacencia de los españoles y reconociéndoles a éstos como representantes de la autoridad del rey de España; pero ante los abusos que se cometían con los indios se gestó la gran rebelión, que terminó con el sitio del Cuzco, parapetándose los rebeldes en la fortaleza de Sacsahuamán.

Al enterarse Pizarro de la actitud de Almagro de apoderarse del Cuzco después de la derrota de Manco Inca, cuya rebelión puso en peligro a la conquista, organizó rápidamente una expedición, pero, pensando evitar una guerra civil, ambos conquistadores decidieron aceptar el arbitraje del sacerdote mercedario Francisco de Bobadilla, quien llegó a la conclusión de que correspondía al rey de España decidir a cual de los dos pertenecía la ciudad del Cuzco, pero mientras tanto, Almagro debía entregar la ciudad a Pizarro y dar libertad a los presos; este solo cumplió la segunda parte de la recomendación, pero no entregó la ciudad y dió origen así a la primera guerra civil entre los conquistadores.

En la batalla de Salinas, el 26 de Abril de 1538, los almagristas fueron derrotados en un feroz encuentro, en el combate murió Rodrigo Ordóñez, que dirigió el ataque de los almagristas; Almagro fue apresado y encerrado en prisión, siendo después ejecutado como traidor en la plaza principal del Cuzco, su cadaver fue sepultado en la iglesia de la Merced.

Del Cuzco partió en 1540 la expedición organizada por Pedro de Valdivia, uno de los más notables capitanes de Pizarro, quien en 1539 obtuvo autorización de la corona para conquistar Chile.

En 1539, encontrándose Pizarro en el Cuzco, el 30 de noviembre firmó el nombramiento de Gonzalo Pizarro como gobernador de Quito y Popayán; el proposito del conquistador era llevar sus descubrimientos al oriente de Quito, donde los indígenas aseguraban que existían ricas tierras, pródigas en oro y canela, la penosa y dramática expedición culminó con el capitán Francisco de Orellana al descubrir el Amazonas.



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