El Aqha Raymi

El Aqha Raymi, es la Gran Fiesta de la Chicha y con tal ocasión aparece la imagen del Inca y de sus mujeres. Bajo la consideración de que fue una de las ceremonias más importantes, organizan la fastuosa fiesta convencidos de que la bebida sagrada respondía a una organización especial en la que concurrían las bellas mujeres que estaban recluidas en las Aqllawasi, casas sagradas para vírgenes dedicadas al culto solar.
La tradición del lugar narra que las Vírgenes del Sol, bajo la atenta mirada de las mamacunas o aqllas mayores, quienes sabían los secretos de la bebida extática, ofrecían su juventud para tal fin.

La Plaza Santiago con antiguas escalinatas y muros de piedra tallados en tiempo de los incas, es el centro de la representación que se desarrolla en el solsticio de junio. Un grupo de jovencitas se visten con atuendos a la usanza inca, tal como el imaginario manda. Las bellas aqllas ingresan al escenario, a la plaza, ante la atenta mirada de la población, que acude expresamente a ver esta escenificación, llevando en sus manos el famoso q’ero vaso ceremonial donde se servía la chicha. Se comenta que el maíz para la elaboración de este néctar debía ser el mejor, el más puro, el más amarillo, para asemejarse a los rayos del sol.

Cuidadosamente cultivado por los incas, el maíz era vertido en un raqui, recipiente alfarero que contenía agua, a fin de que germinara, para lo cual se le cubría con pancas de choclo. Una vez que se notaba la aparición de las guías, de los “ojos”, en el maíz, se procedía a secarlo, hasta que se obtuviera al dejarlo caer al suelo un sonido seco, denominado choc’chopeo, para luego molerlo. Este proceso se conoce como la elaboración de la jora o zora, su elaboración duraba aproximadamente tres días.

El día central acuden a la plaza central cerca de una veintena de jovencitas llevando porongos, recipientes, maíz, jora, upi y la chicha sagrada y en filas y guardando jerarquía especial, culminan con una presentación danzaría todo el proceso de preparación. Un grupo de varones jóvenes representa a los pututeros, que utilizando las conchas marinas llamaban o convocaban a las grandes reuniones. Ululan sus pututus ante la entrada del Inca, en litera cargada por seis súbditos, antecedido por una especie de bufón que danza y limpia la entrada entre danzas con ayuda de bombos y quenas. Tras él viene el séquito imperial.

El Inca está vestido de capa multicolor con su vara de poder y bajo sombrilla de plumas de pájaros exóticos. La librea que usa tiene figura geométrica donde resaltan básicamente motivos bordados en hilos metálicos, como el Sol y las estrellas. El Villac Umo, sumo sacerdote, le indica el lugar donde debe ubicarse para recibir la chicha sagrada. Se ubica al centro de la plaza. El Villac Umu pregunta si la chicha está lista. Una de las mamacunas, la mayor, responde afirmativamente y le alcanza la bebida. El sacerdote se la pasa al Inca. Este levanta el q’ero de oro y bebe. Si da su aprobación, como ocurre, se inicia la gran fiesta. Danzas y bailes incas consagran la bebida sagrada que será llevada al Cusco para ser bebida en el gran Inti Raymi. Antes del anochecer, el séquito inca se retira, mientras la población entera da rienda suelta al goce de tener, por fin, la esperada bebida y se entrega a un jolgorio que dejará memoria hasta el próximo año.



© 2007-2016 Peruchay.com. Algunos derechos reservados.