Servicio militar obligatorio en el ejercito inca

Es natural que el imperio de los incas haya puesto mucho cuidado en el funcionamiento de un cuerpo militar muy bien disciplinado y organizado. Todo esto es comprensible si tenemos en cuenta que la expansión del territorio fue llevada a cabo mediante conquistas.

Además, ningún estado imperial puede sobrevivir sin ejercito, porque la incursión de tribus limítrofes y las sublevaciones internas hacen necesaria una fuerza poderosa para repelerlos. Los incas solucionaron este problema con la implantación del servicio militar obligatorio para los hombres de 18 a 50 años de edad, procedentes de todos los lugares de la sierra. Ahora se sabe que la población masculina de la costa estuvo liberada del servicio militar obligatorio. No se conoce bien a que se debió esta excepción; quizá porque los costeños eran inapropiados para soportar las alturas donde el soroche los ahogaba.

El servicio militar también fue una mita. Lo que indica que cumplidos sus turnos retornaban a sus comunidades. Esto principalmente en la plana subalterna; pero en la superior, el alto comando era permanente, siempre ocupado por individuos pertenecientes a la nobleza de sangre y de privilegio.

Desde la época de Tupac Inca Yupanqui se percibe un deseo de profesionalizar el ejercito. Así por ejemplo, los cañaris y los chachapoyas fueron hechos guardias permanentes de la ciudad del Cusco. En el Collasuyo, de igual modo, hubo naciones enteras cuyos hombres se desempeñaron como militares profesionales y estables (chuyes, charcas, caracaras, carancas), para resguardar las fronteras del sureste amenazadas constantemente por los Chiriguanáes.

Los militares tuvieron muchos privilegios. El estado les alimentaba, les daba casa, ropa y muchos regalos de coca, joyas y esposas. El ejercito inca estuvo integrado por miles de hombres.