La leyenda de los Queros

En pleno siglo XX, hay un pueblo cusqueño donde sus pobladores dominan el uso de hasta tres tipos de kipus, son los Queros, hasta 1955 prácticamente desconocidos.

Pueblo poco numeroso, pero de gente fuerte, mora entre las cumbres, como los cóndores, a 92 kilómetros de Paucartambo.

Para llegar hasta ellos hay que atravesar escarpadas sendas propias de cabras, vencer el glaciar de Wilka Yunca, el Queri Pascana y el Waman Capa.

Los primeros en llegar, en una expedición científica que auspició el diario "La prensa", fueron el Dr. Oscar Nuñez del Prado, el Dr. Efraín Morote Best y el periodista cusqueño Demetrio Túpac Yupanqui, en 1955.

Nuñez del Prado ha recogido la leyenda con la que los Queros explican sus orígenes. Se remontan a un tiempo en que el sol no existía y vivían unos hombres que, solo con disparar sus hondas, convertían los cerros en fértiles llanuras, se llamaban los "ñaupa machu".

Un día el espíritu creador, Roal, quiso darles su poder, pero los ñaupas lo despreciaron; indignado, Roal creó el sol, que con su fuerza cegó a los ñaupas, obligandolos a refugiarse en sus casas.

El calor fue tan intenso que deshidrató a los ñaupas hasta matarlos; se salvaron algunos, los socas, que aún viven en cuevas y sólo salen cuando se oculta el sol.

Dice la leyenda que la tierra se empobreció; para poblarla, los apus crearon a Inkari y Collari, un hombre y una mujer sabios. A Inkari le dieron una barreta de oro que debía hundir en el lugar destinado a la fundación del imperio; la primera vez que intentó hundirla fracasó, en la segunda, la barreta se clavó entre un conjunto de montañas negras y un río, allí se fundó el pueblo de Quero.